DERECHO ROMANO
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MONARQUÍA E IMPERIO

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Mensaje  Leslie Rebolledo el Vie Sep 23, 2011 7:58 am


MONARQ
UÍA

En el princio Roma se desenvolvió sin una determinada constitución, sin un derecho preestablecido y todas las cosas se gobernaban por el poder de los reyes. El rey concentraba su mano todo el poder, era el sumo pontífice, el jefe del ejército, el magistrado que impartía justicia. Su poder estaba limitado por el senado, integrado exclusivamente por patricios, y por los comicios curiados. Cuando el rey moría, el nuevo monarca era electo por los comicios por curias, mientras tanto gobernaba un inter rex, tomado del senado.

El, historiador romano Tito Liviko en su obra Desde la fundación de Roma, nos hace una amena relación de los legendarios tiempos de la monarquía:
Rómulo fue el primer rey fundador de Roma; establece algunos ritos religiosos, para enaltecer su dignidad se rodea de doce lictores. Creo el senado con cien senadores a los que llamo patres, por lo que sus descendientes se llamaron patricios. Reinó 37 años.
Numa Pompilio sucede a Rómulo; fue un rey amante de la paz, construyo un templo en honor de Jano, que en tiempo de paz permanecía cerrado. Se le atribuye ciertas innovaciones religiosas, como la fundación del colegio de los sacerdotes, la creación del flamen dialis o sacerdote de jupiter. Por medio de tratados y de alianzas logro la unión de Roma con los pueblos comarcanos.
Dividió el año según el curso de la luna, estableció los días fastos y los nefastos, Reino 43 años.
Tulo Hostilio fue un monarca en extremo belicoso que comenzó su reinado declarando la guerra a los albanos y termina por incorporar Alba a Roma. Alba Longa fue sojuzgada a merced a un combate singular del que fueron protagonistas tres hermanos llamados Horacios, que lucharon por Roma, y otros tres hermanos Curiacios que pelearon por Alba mientas permanecían los dos ejércitos expectantes; de esta lid salieron vencedores los romanos. Así Roma continuo creciendo a expensas de los pueblos vecinos. Reino 32 años.
Anco Marcio le sucedió; establecio un rito especial para regir las formas y conductas que habían de seguirse en la declaración de hostilidades. Lucha contra algunos pueblos latinos a los que incorpora a Roma, concediendo la ciudadanía a sus habitantes. Roma extiende su imperio hasta el mar con la fundación de Hostia en la desembocadura del Tiber. Reino 24 años.
Los tres siguientes monarcas fueron etruscos:
Lucio Tarquino Prisco es el quinto rey, nieto de Numa Pompilio, quien empieza su reinado designando cien nuevos senadores a los que llamo patres minorum Gentium.
Intento establecer nuevas tribus compuestas de plebeyos, lo que le fue vetado por el augur Navius. Se dice que construyo la cloaca Maxima y que deseco algunos pantanos. Lleva a la corte la purpura, los fascios y la silla curul para realizar su poder personal. Su esposa Tanaquil recogio a Servio Tulio cuando este era pequeño. Reino 38 años.
Servio Tulio es el siguiente rey, nombrado por primera vez por el senado sin la intervención del pueblo. Se hace monarca por consejo de Tanaquil al ser asesinado Tarquino por los hijos de Anco Marcio. Se le atribuye la llamada reforma serviana que según los últimos estudios se hizo en el año 309 a.C., con la invasión de los Galos, por tanto, debe considerarse como una reforma de la época republicana y no de la monarquia. Servio Tulio reino 44 años.
Lucio Tarquino el soberbio, es el último rey de Roma llamado así porque siendo yerno del rey le negó sepultura; mando asesinar a los senadores que fueron amigos de Servio Tulio; redujo el número de senadores y gobernó despóticamente. Fue destituido por los comicios por curias, cansados los patricios de sus arbitrariedades. Reino 25 años.
El senado
Nos relata Tito Libio que poco después de la fundada Roma, Rómulo, satisfecho de las fuerzas reunidas en la ciudad y queriendo someterlas a una dirección – gobierno-, creo cien senadores, que ya este número le pareció suficientemente, ya porque no encontró más personas que merecieran ser nombradas patres. Porque este título se le dio como un honor; después su número es aumentado o disminuido de acuerdo con las circunstancias. Los patres eran vitalicios en su función; daban consejos al rey, sancionaban las leyes- autorizadas patrium-; a la muerte del rey proponían al sucesor, que en definitiva aprobaba el pueblo- los patricios y sus clientes- en los comicios por curias.
El senado era una asamblea deliberadora que encausaba la política, pero que en rigor solo tenían poderes consultivos, aunque su influencia fue muy grande a la caída de la monarquía dado que fue el único cuerpo permanente en la ciudad, pues los consules que sustituyeron al monarca, solo duraban un año en funciones y casi siempre andaban fuera de la ciudad al frente de los ejércitos.
Todo parece indicar que en la época monárquica el senado era una asamblea formada por los patres de la nobleza patricia por la aristocracia; pero durante el consulado o república se va transformando paulatinamente en una asamblea de ex magistrados, que ahí culmina la carrera de los honores, aportando su gran experiencia política y jurídica, con lo que el senado obtuvo gran brillo e influencia.


IMPERIO

El periodo que conocemos con el nombre de imperio absoluto en el cual todos los poderes se concentran en manos del emperador, es una época de franca decadencia; abarca desde el inicio del reinado de Diocleciano en el año 284 hasta la caída de la ciudad de Roma, en 476, por lo que toca al imperio Romano Occidental, y hasta 1453, fecha en que cae la ciudad de Constantinopla y termina asi el Imperio Romano de Oriente.
Durante todo el periodo se dieron incontables levantamientos y guerras civiles, asi como invasiones de los pueblos barbaros, a quienes resultaba cada vez mas difícil contener. En el año 330 el emperador Constantino trasladaba la capital del imperio a la pequeña ciudad de Bizancio, situada en el estrecho del Bosforo y la que da el nombre de Constantinopla. Este emperador se convierte al cristianismo y lo reconoce como religión oficial del Estado.
En el año 395 Teodosio I divide el imperio entre sus dos hijos: adjudica a Honorio el Imperio de Occidente con capital en la ciudad de Ravena, al norte de la península itálica mientras que el imperio de oriente con capital en la propia Constantinopla, queda en manos de Arcadio.
Al imperio de occidente le esperaba una vida breve. En el año 410 Roma es saqueada por el Rey Barbaro Alarico y pocos años después, en el 476, el ultimo emperador de occidente- que curiosamente lleva el mismo nombre que el fundador de Roma, Romulo Augustulo – se rinde ante el avance incontenible de las invasiones germánicas y es destronado por odoacro.
El imperio romano fue una etapa de la civilización romana en la Antigüedad clásica, posterior a la República romana y caracterizada por una forma de gobierno autocrática. El nacimiento del Imperio viene precedido por la expansión de su capital, Roma, que extendió su control en torno al Mar Mediterráneo. Bajo la etapa imperial los dominios de Roma siguieron aumentando hasta llegar a su máxima extensión durante el reinado de Trajano, momento en que abarcaba desde el Océano Atlántico al oeste hasta las orillas del Mar Caspio, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico al este, y desde el desierto del Sahara al sur hasta las tierras boscosas a orillas de los ríos Rin y Danubio y la frontera con Caledonia al norte. Su superficie máxima estimada sería de unos 6,5 millones de km².
El término es la traducción de la expresión latina Imperium Romanum, que significa literalmente "El Dominio de Roma". Polibio fue uno de los primeros hombres en documentar la expansión de Roma aún como República. Durante los casi tres siglos anteriores al gobierno del primer emperador, César Augusto, Roma había adquirido mediante numerosos conflictos bélicos grandes extensiones de territorio que fueron divididos en provincias gobernadas directamente por propretores y proconsules, elegidos anualmente por sorteo, entre los senadores que habían sido pretores o cónsules el año anterior.
Durante la etapa republicana de Roma su principal competidora fue la ciudad púnica de Cartago cuya expansión por la cuenca sur y oeste del Mediterráneo occidental rivalizaba con la de Roma y que tras las tres Guerras Púnicas se convirtió en la primera gran víctima de la República. Las Guerras Púnicas llevaron a Roma a salir de sus fronteras naturales en la península Itálica y a adquirir poco a poco nuevos dominios que debía administrar, como Sicilia, Cerdeña, Córcega, Hispania, Iliria, etc.
Los dominios de Roma se hicieron tan extensos que pronto fueron difícilmente gobernables por un Senado incapaz de moverse de la capital ni de tomar decisiones con rapidez. Asimismo, un ejército creciente reveló la importancia que tenía poseer la autoridad sobre las tropas para obtener réditos políticos. Así fue como surgieron personajes ambiciosos cuyo objetivo principal era el poder. Este fue el caso de Julio César, quien no sólo amplió los dominios de Roma conquistando la Galia, sino que desafió la autoridad del Senado romano.
El Imperio romano como sistema político surgió tras las guerras civiles que siguieron a la muerte de Julio César, en los momentos finales de la República romana. Tras la guerra civil que le enfrentó a Pompeyo y al Senado, César se había erigido en mandatario absoluto de Roma y se había hecho nombrar Dictator perpetuus (dictador a perpetuidad). Tal osadía no agradó a los miembros más conservadores del Senado romano, que conspiraron contra él y lo asesinaron durante los Idus de marzo dentro del propio Senado, lo que suponía el restablecimiento de la República, cuyo retorno, sin embargo, sería efímero. El precedente no pasó desapercibido para el joven hijo adoptivo de César, Octavio, quien se convirtió años más tarde en el primer emperador de Roma, tras derrotar en el campo de batalla, primero a los asesinos de César, y más tarde a su antiguo aliado, Marco Antonio, unido a la Reina Cleopatra de Egipto en una ambiciosa alianza para conquistar Roma.
A su regreso triunfal de Egipto, convertido desde ese momento en provincia romana, la implantación del sistema político imperial sobre los dominios de Roma deviene imparable, aún manteniendo las formas republicanas. Augusto aseguró el poder imperial con importantes reformas y una unidad política y cultural (civilización grecorromana) centrada en los países mediterráneos, que mantendrían su vigencia hasta la llegada de Diocleciano, quien trató de salvar un imperio que caía hacia el abismo. Fue éste último quien, por primera vez, dividió el imperio para facilitar su gestión. El imperio se volvió a unir y a separar en diversas ocasiones siguiendo el ritmo de guerras civiles, usurpadores y repartos entre herederos al trono hasta que, a la muerte de Teodosio I el Grande en el año 395, quedó definitivamente dividido.
Finalmente en 476 el hérulo Odoacro depuso al último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo. El Senado envió las insignias a Constantinopla, la capital de Oriente, formalizándose así la capitulación del imperio de Occidente. El Imperio oriental proseguiría varios siglos más bajo el nombre de Imperio bizantino, hasta que en 1453 Constantinopla cayó bajo el poder otomano.
El legado de Roma fue inmenso, tanto es así que varios fueron los intentos de restauración del imperio, al menos en su denominación. Destaca el intento de Justiniano I, por medio de sus generales Narsés y Belisario, el de Carlomagno así como el del propio Sacro Imperio Romano Germánico, pero ninguno llegó jamás a reunificar todos los territorios del Mediterráneo como una vez lograra la Roma de tiempos clásicos.
Con el colapso del Imperio romano de Occidente finaliza oficialmente la Edad Antigua dando inicio la Edad Media.




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Leslie Rebolledo

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